Información sobre la pérdida auditiva
La pérdida auditiva puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad, y puede producirse de forma repentina o desarrollarse con el paso del tiempo. Según la Organización Mundial de la Salud, 430 millones de personas —es decir, el 5 % de la población mundial— requieren rehabilitación debido a su pérdida auditiva. Para el año 2050, esta cifra ascenderá a 700 millones.
La pérdida auditiva se produce cuando hay algún problema en el sistema auditivo. Cuando se padece esta afección, puede resultar difícil comprender el habla o percibir los sonidos del entorno. Es posible que cueste escuchar la televisión, seguir el hilo de una reunión de trabajo o hablar por teléfono. Si no se trata, puede afectar a la calidad de vida, incluidas las interacciones sociales, el rendimiento laboral y el bienestar emocional.
Señales de que usted o un ser querido podría tener pérdida auditiva:
Dificultad para entender el habla, especialmente en entornos ruidosos
Sensación de que las personas murmuran
Pedir que repitan lo dicho con frecuencia
Subir el volumen del televisor o del teléfono
Dejar de participar en actividades cotidianas
Aislamiento social
Zumbido en los oídos (tinnitus)
La detección temprana de la pérdida auditiva es importante. Permite acceder a tratamientos y a la rehabilitación auditiva, lo que mejorará la comunicación y la calidad de vida. Si cree que usted o un ser querido podría tener pérdida auditiva, programe una evaluación completa con un audiólogo lo antes posible. Si nota una pérdida auditiva repentina, busque atención médica de inmediato.
La pérdida auditiva puede producirse cuando existe un problema en alguna de las partes del sistema auditivo (oído interno, medio o externo). Algunas causas son tratables; otras son permanentes y requieren tratamiento o manejo.
Oído externo:
Acumulación de cerumen
Objeto extraño que obstruye el tímpano
Infección del oído externo (otitis externa)
Malformaciones congénitas del oído externo
Lesión o traumatismo en el oído externo
Oído medio
Infección del oído medio (otitis media)
Endurecimiento de los huesecillos del oído medio (otoesclerosis)
Rotura o perforación del tímpano
Disfunción de la trompa de Eustaquio
Líquido detrás del tímpano
Crecimiento anómalo de piel en el oído medio (colesteatoma)
Oído interno
Envejecimiento (presbiacusia)
Pérdida auditiva inducida por ruido
Pérdida auditiva de origen genético
Medicamentos que dañan la audición (medicamentos ototóxicos)
Infecciones virales o bacterianas
Traumatismo craneal
Tumores que afectan al nervio auditivo
El sistema auditivo puede subdividirse en tres partes principales: el oído externo, el oído medio y el oído interno. Cada parte desempeña un papel importante en la captación, amplificación, transmisión y procesamiento del sonido. El oído externo comprende el pabellón auricular y el conducto auditivo; su función es captar los sonidos y amplificarlos. El oído medio está formado por el tímpano y el espacio situado detrás de él. Contiene tres huesecillos: el martillo, el yunque y el estribo. La función principal del oído medio es amplificar los sonidos y transmitirlos al oído interno. El oído medio también alberga la trompa de Eustaquio, que equilibra la presión en dicha cavidad. El oído interno contiene el órgano de la audición, la cóclea, que está llena de líquido y células ciliadas. Estas células ciliadas transforman la energía mecánica en señales eléctricas para que el nervio auditivo las transporte al cerebro. Un problema en cualquiera de estas partes puede provocar pérdida auditiva, y la ubicación del problema determinará el tipo de pérdida auditiva.
Pérdida auditiva conductiva:
Un problema en el oído externo o medio que impide que los sonidos lleguen al oído interno.
Pérdida auditiva neurosensorial:
Un problema en el oído interno o en el nervio auditivo que afecta la forma en que se procesa el sonido y se envía al cerebro.
Pérdida auditiva mixta:
Una combinación de pérdida auditiva conductiva y neurosensorial, en la que existe un problema tanto en el oído medio o externo como en el oído interno o el nervio auditivo.
Una evaluación auditiva consistirá en una serie de pruebas para determinar si existe pérdida auditiva. La prueba de audición debe ser realizada por un audiólogo autorizado, quien podrá evaluar los resultados de cada prueba y elaborar un plan de tratamiento. Tras examinar el oído y analizar los antecedentes médicos y personales, el audiólogo deberá realizar las siguientes pruebas:
Timpanometría: Es una prueba que evalúa la función del oído medio. Examina cómo responde el tímpano a los cambios de presión. También proporciona información sobre la presión en el oído medio y el volumen del conducto auditivo. Un resultado anómalo puede deberse a la presencia de líquido en el oído medio, a una perforación del tímpano, a un exceso de cerumen o a una disfunción de la trompa de Eustaquio.
Prueba del reflejo acústico: Evalúa el reflejo acústico en el oído medio. Este reflejo es una respuesta automática en la que un pequeño músculo se contrae al exponerse a sonidos fuertes. Su función es ayudar a reducir la cantidad de energía sonora antes de que esta llegue al oído. La prueba también proporciona información sobre la vía que sigue el sonido a través del sistema auditivo, desde el oído externo hasta el tronco encefálico. Una respuesta anómala podría indicar un problema en el sistema auditivo.
Emisiones otoacústicas (EOA): Esta prueba evalúa la función de las células ciliadas externas del oído interno. El oído interno alberga la cóclea, el órgano auditivo que contiene las células ciliadas. Las emisiones otoacústicas son sonidos producidos por las células ciliadas externas. Estas células son responsables de ajustar con precisión y amplificar las vibraciones sonoras. Un resultado anómalo en esta prueba indica que las células ciliadas externas han sufrido daños, lo cual se asocia comúnmente con la hipoacusia neurosensorial. Las células ciliadas dañadas no se regeneran, por lo que este tipo de pérdida auditiva es permanente e irreversible.
Audiometría tonal pura: Cuando se piensa en una prueba de audición, la audiometría tonal pura suele ser lo primero que se le ocurre. Se realiza con auriculares, mediante los cuales el paciente presiona un botón o eleva la mano al escuchar un tono. El objetivo de la prueba es determinar el nivel de intensidad más bajo que el paciente puede detectar en el 50 % de las ocasiones. La audiometría tonal pura puede evaluarse mediante conducción aérea o ósea. En la conducción aérea, los sonidos se emiten a través de los auriculares y recorren todo el sistema auditivo (oído externo, medio e interno). La conducción ósea se evalúa utilizando un dispositivo que vibra detrás de la oreja o en la frente; este evita el oído medio y externo, transmitiendo el sonido directamente al oído interno a través de la vibración ósea. Al comparar los resultados de la conducción aérea y la ósea, los audiólogos pueden determinar el tipo de pérdida auditiva (conductiva, neurosensorial o mixta). Asimismo, la audiometría tonal pura permite determinar la gravedad y la configuración de la pérdida auditiva.
Pruebas de habla: Los resultados de las pruebas de habla permitirán al audiólogo determinar qué tan bien el paciente escucha y comprende las palabras habladas. Una de las pruebas indicará el nivel de intensidad más bajo al que el paciente puede escuchar y repetir palabras. Otra prueba medirá, en términos porcentuales, la precisión con la que el paciente comprende y repite palabras a un volumen cómodo. Los resultados mostrarán al paciente cómo la pérdida auditiva afecta su capacidad de comprensión del habla y explicarán las dificultades que enfrenta en su vida cotidiana.
Pruebas adicionales:
Auditory Brainstem Response (ABR): This test is conducted by an audiologist when more information is needed. It is typically done for people who are unable to sit through puretone audiometry or for patients needing a test to measure brain wave activity. It provides information on how well the sound travels in the hearing system from the inner ear to the brainstem.
El tratamiento de la pérdida auditiva depende de la causa subyacente y de su gravedad. Algunos tipos pueden tratarse mediante procedimientos médicos o quirúrgicos, mientras que otros requieren manejo y rehabilitación auditiva.
Tratamiento médico:
Extracción de cerumen
Medicamentos para infecciones de oído
Cirugía para la perforación del tímpano
Cirugía para la otosclerosis
Extirpación de colesteatoma
Audífonos: Los audífonos no revierten ni curan la pérdida auditiva, pero amplifican los sonidos para facilitar la percepción del habla y del entorno. Se recomiendan para personas con pérdida auditiva de leve a grave. No todos los audífonos son adecuados para todo tipo de pérdida auditiva. Un audiólogo tendrá en cuenta los resultados de las pruebas, el estilo de vida y la anatomía de la persona al recomendarle un audífono. Posteriormente, el audífono se programa para adaptarse a la pérdida auditiva específica del usuario.
Implantes cocleares: Un implante coclear es un dispositivo médico electrónico diseñado para personas con pérdida auditiva de grado grave a profundo. Si los audífonos no funcionan o no aportan beneficios, los implantes cocleares constituyen una excelente alternativa. El implante coclear evita las células ciliadas dañadas del oído interno y estimula directamente el nervio auditivo.
BiCROS/CROS: Tanto BiCROS como CROS transmiten el sonido desde el oído con mejor audición al otro oído.
Solución auditiva bimodal: Uso de un audífono en un oído y un implante coclear en el otro.
Dispositivos de conducción ósea: transmiten el sonido mediante la vibración del cráneo. Están indicados para personas con pérdida auditiva conductiva, mixta o unilateral.
Rehabilitación auditiva: Es un aspecto clave del tratamiento y resulta necesaria para optimizar el rendimiento de los dispositivos auditivos. Incluye ejercicios de escucha, estrategias de comunicación, asesoramiento y educación.
¿Quiénes pueden beneficiarse?
Pérdida auditiva de moderada a profunda
Personas que necesitan mayor durabilidad
Personas que necesitan mayor potencia
Personas con problemas de destreza manual
¿Quiénes pueden beneficiarse?
Personas con pérdida auditiva de leve a grave
Personas que buscan una estética más discreta
Personas que se beneficiarían de funciones modernas, como la conectividad Bluetooth
¿Quiénes pueden beneficiarse?
Pérdida auditiva de leve a moderadamente grave
Personas que desean un ajuste más personalizado debido a su estilo de vida o anatomía
Usa tapones para los oídos en situaciones ruidosas, como conciertos
Baja el volumen de los dispositivos de audio personales
Limita la exposición a niveles peligrosos de decibelios
Evita usar bastoncillos de algodón o introducir objetos en el oído
Hazte revisiones periódicas
El tinnitus es la percepción de un sonido en ausencia de una fuente sonora externa. Es un síntoma frecuente que puede presentarse junto con la pérdida auditiva. A menudo se describe como un pitido, un zumbido, un rugido, un sonido agudo o un murmullo constante que se percibe en la cabeza o en los oídos (ya sea en uno o en ambos). El tinnitus afecta a cada persona de manera distinta, variando en tono, intensidad y duración. Actualmente, no existe una cura ni se conoce una causa exacta del tinnitus. Diversos estudios han señalado la existencia de factores agravantes, como el consumo de cafeína, el estrés, la falta de sueño y la exposición a ruidos fuertes. Si usted o un ser querido padece tinnitus, existen varias estrategias de manejo que pueden resultar útiles. Hay aplicaciones, como myNoise, que ofrecen sonidos de fondo para entornos silenciosos o para la hora de dormir. Asimismo, muchas personas han observado que el uso de audífonos ayuda a controlar el tinnitus. La clave de estas estrategias radica en distraer al cerebro con otros sonidos que enmascaren el tinnitus o lo hagan pasar más desapercibido.
La pérdida auditiva es la disminución de la capacidad de oír. Existen tres tipos de pérdida auditiva: conductiva, neurosensorial y mixta. Puede variar de leve a profunda y afectar a ambos oídos o solo a uno. La pérdida auditiva dificulta la comprensión del habla, especialmente en entornos ruidosos.
Se debe realizar una prueba de audición si se observan cambios notables en la percepción auditiva, como dificultades para comprender el habla. Asimismo, conviene realizarse una prueba si existen antecedentes familiares de pérdida auditiva presente desde el nacimiento o la infancia.
No. Los audífonos no devuelven la audición a su estado normal. En su lugar, amplifican los sonidos y mejoran la percepción del habla.
Sí. La exposición a ruidos fuertes durante períodos prolongados puede dañar permanentemente el oído interno. El uso de protección auditiva puede prevenir este daño.
El zumbido podría ser tinnitus. Se trata de la percepción de sonidos cuando no existe una fuente externa que los produzca. Consulte la sección anterior sobre tinnitus para obtener consejos y más información.
Sí. La pérdida auditiva puede afectar las relaciones con familiares o amigos, el trabajo y la calidad de vida en general. También puede acelerar el deterioro cognitivo al desviar recursos mentales de la memoria y el pensamiento para dedicarlos al esfuerzo de escuchar.
Muchas compañías de seguros cubren los audífonos, pero la cobertura puede variar según el plan. Comuníquese con su aseguradora para verificar si esta cobertura está incluida.
Para aprovechar al máximo los beneficios de los audífonos, debe usarlos entre 10 y 12 horas diarias. No los use para nadar, ducharse ni dormir. Es importante usarlos para que el cerebro pueda adaptarse, procesar los sonidos y, con el tiempo, filtrar el ruido de fondo.
NO se deben limpiar los oídos con hisopos de algodón. El uso de hisopos puede empujar la cera más profundamente en el canal auditivo y provocar daños o lesiones. El oído es un sistema de autolimpieza, por lo que los hisopos son innecesarios; sin embargo, puede usar un paño húmedo y tibio para limpiar la parte externa de la oreja. Consulte a su médico o a un audiólogo si sospecha que tiene un exceso de cera que le está afectando la audición.